Di/por www.abc.es - Traduzione di TIO GIGI
Perugorría: "Fragola e Cioccolato" mi ha cambiato la vita.
Perugorría: "Fresa y Chocolate" me cambió la vida

"La mia unica ambizione era quella di lavorare a Cuba", ha ricordato l'attore più noto dell’isola dei Caraibi, che continua a mantenere la sua residenza a Santa Fe, un sobborgo fuori L'Avana. Da lì è venuto a Santander per parlare questa settimana presso l'Università Internazionale Menéndez Pelayo (Uimp) sul "cinema cubano attraverso il multiforme lavoro di Jorge Perugorria".
L’attore ha raccontato di come ha mosso i suoi primi passi nel mondo della recitazione, fino a quando fu sopraffatto dal brillante successo ottenuto con Fragola e Cioccolato, un film che, ricordiamolo, sorprese gli spettatori cubani il giorno della sua uscita. (...) Continua
Perugorría riconosce che questo film cambiò la sua vita, la quale però già aveva virato di 180 gradi quando al liceo, preparandosi a studiare Medicina, assistette ad una opera teatrale che gli mise in corpo "il fuoco sacro della recitazione".
"Non potevo pensare a niente altro che a fare teatro", ricorda Perugorría, che da bambino ebbe un primo contatto con il mondo dell'arte partecipando ad un corso di pittura che abbandonò perché "era richiesta un sacco di disciplina".
Humberto Rodriguez è stato il primo insegnante di interpretazione che ebbe quando fu chiamato per recitare in "Romeo e Giulietta", dopo averlo visto nella sua prima opera, "Storia di un ascesso".
Perugorría ricorda con nostalgia quei primi passi come attore dilettante nella Cuba degli anni 80 , fino a quando, essendo stato "considerato" come attore professionista, fondò il Gruppo Teatrale "Il Pubblico", diretto da Carlos Diaz.
Questa compagnia svolse un lavoro memorabile in "Trilogia del Teatro Nordamericano", che comprendeva due pezzi di Tennessee Williams (Lo zoo di vetro e Un tram chiamato desiderio) e uno di Robert Anderson (Tè e simpatia). "E 'la cosa più bella che ricordo dalla mia tappa teatrale", non esita a dichiarare Perugorría.
Così, dopo dieci anni condivisi tra palco teatrale e gli studi televisivi dove lavora in una serie di fantascienza "con molte emozioni e molto poche risorse", Perugorría fu incoraggiato a presentarsi al casting del film "Fragola e cioccolato" basato su di un racconto di Senén Paz.
Anche se Perugorría si presentò aspirando al ruolo di David, fu poi scelto da Tomas Gutierrez Alena, "Titón", per interpretare Diego, un personaggio che l'attore considerava "impossibile a causa della sua complessità".
Perugorría ricorda le riprese come "esperienza che l‘ha arricchito" e che, oltre ad essere segnate dal cancro di cui soffriva Gutiérrez Alea, richiese una preparazione completa per conoscere i "cinque anni grigi" in cui, durante gli anni '70, in Cuba si ebbe una forte repressione sugli omosessuali.
"Pichi", soprannome con il quale è conosciuto Jorge Perugorria, ricorda la "catarsi collettiva" che si verificò tra il pubblico che aveva partecipato alla prima di "Fragola e cioccolato" al Festival Internazionale del Nuovo Cinema Latino Americano dell'Avana (1993) .
A partire da quel momento Perugorría, che fino ad allora "non era mai stato fuori di Cuba", iniziò con Vladimir Cruz (David in "Fragola e Cioccolato"), una serie di viaggi di successo ai festival cinematografici internazionali.
Perugorria spiega che, pur essendo stato attratto nel lavorare a Hollywood, declinò le offerte perché era "totalmente appassionato di cinema cubano e che mai aveva pensato di lasciare Cuba".
Malgrado ciò , senza abbandonare la sua patria , le porte del cinema latino-americano si erano già spalancate per Perugorría, che ha lavorato in paesi come Argentina, Brasile, Colombia, Cile e Costa Rica, pur mantenendo un "rapporto forte" con il cinema spagnolo.
Le cooproduzioni con la Spagna permettono ai film latino-americani di uscir fuori dai loro paesi d'origine, spiega il protagonista di "Bambola" di Bigas Luna.
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"Mi única aspiración era trabajar en Cuba", ha recordado el actor más conocido de la isla caribeña, que mantiene su residencia en Santa Fe, a las afueras de La Habana. Desde allí ha llegado a Santander para hablar durante esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre "El cine cubano a través de la multifacética obra de Jorge Perugorría".
El actor ha relatado cómo dio sus primeros pasos en el mundo de la interpretación, hasta que se vio sobrepasado por el fulgurante éxito que cosechó "Fresa y Chocolate, una película que, según recuerda, sobrecogió a los espectadores cubanos el día de su estreno.
Perugorría reconoce que esta película cambio su vida, pero ésta ya había dado un giro de 180 grados cuando, en el preuniversitario, preparándose para estudiar Medicina, asistió una obra de teatro y se le metió en el cuerpo el "bichito de la actuación".
"Ya no pude pensar en otra cosa que en hacer teatro", recuerda Perugorría, quien ya de niño había tenido una primera toma de contacto con el mundo del arte al apuntarse a un curso de pintura que abandonó porque "exigía mucha disciplina".
Humberto Rodríguez fue el primer maestro de la interpretación que tuvo, cuando le llamó para protagonizar "Romeo y Julieta" tras verle en su primera obra, "Historia de un flemón".
Perugorría evoca con nostalgia aquellos primeros pinitos como actor aficionado en la Cuba de los años 80, hasta que, ya habiendo sido "evaluado" como actor profesional, fundó el Grupo de Teatro "El Público", dirigido por Carlos Díaz.
Con este grupo realizó un trabajo memorable en "Trilogía de Teatro Norteamericano", que incluye dos piezas de Tennessee Williams (El zoo de cristal y Un tranvía llamado Deseo) y una de Robert Anderson (Té y simpatía). "Es lo más bonito que recuerdo de mi etapa en el teatro", no duda en declarar Perugorría.
Así, tras diez años sobre los escenarios que compartía con los platós de televisión donde trabajaba en una serie de ciencia ficción "con mucha ilusión y muy pocos recursos", Perugorría fue animado a presentarse al casting de "Fresa y Chocolate", cinta basada en un cuento de Senén Paz.
Aunque Perugorría se presentó aspirando al papel de David, finalmente fue seleccionado por Tomás Gutiérrez Alena, "Titón", para interpretar a Diego, personaje que el actor veía "imposible por su complejidad".
Perugorría recuerda el rodaje como una "experiencia enriquecedora", que además de verse marcada por el cáncer que padecía Gutiérrez Alea, le exigió una exhaustiva preparación para conocer el "quinquenio gris" en el que, durante los años 70, en Cuba había una fuerte represión hacia los homosexuales.
"Pichi", apodo por el que se conoce a Jorge Perugorría, recuerda la "catarsis colectiva" que se produjo entre el público que asistió al estreno de "Fresa y Chocolate" en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (1993).
A partir de entonces, Perugorría, quien hasta entonces "no había salido de Cuba", empezó junto con Vladimir Cruz (David en "Fresa y Chocolate") un periplo exitoso por los festivales de cine internacionales.
Perugorría explica que, pese a que fue seducido para trabajar en Hollywood, declinó las ofertas porque estaba "totalmente apasionado con el cine cubano y había pensado nunca abandonar Cuba".
No obstante, sin abandonar su país natal, las puertas del cine latinoamericano ya estaban abiertas de par en par para Perugorría, quien ha trabajado en países como Argentina, Brasil, Colombia, Chile y Costa Rica, además de mantener una "fuerte vinculación" con el cine español.
Las coproducciones con España permiten a las películas latinoamericanas salir de sus países de origen, explica el protagonista de "Bambola", de Bigas Luna.






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